Algunos árboles singulares de España

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En España, las diferentes Comunidades Autónomas tienen catalogados comoárboles singulares, monumentales o notables, árboles que destacan, tanto en espacios naturales como urbanos.

En muchos casos se trata de árboles que se han salvado de talas indiscriminadas y han quedado aislados en medio de campos de cultivo, o en la ciudad, lo que les ha permitido crecer sin demasiadas imposiciones y alcanzar una edad o unas dimensiones excepcionales. Otros constituyen rarezas botánicas o forman parte de la historia de un municipio.

También hay arboledas singulares que destacan por ser especialmente regulares y homogéneas.

Es difícil calcular la edad de un árbol viejo. Muchos de los árboles catalogados en España como singulares se consideran los más viejos de su región, comarca, etc. En la Comunidad de Madrid los Tejos de Rascafría se consideran los más grandes, además de los más ancianos: al Tejo de la Hilera, en Guadarrama, se le calculan 500 años. En Cantabria, al Abuelo, nogal de Hoz de Abiada, se le considera el más viejo de la región. Según unos documentos que se conservan en la iglesia, en 1750 dio 40 fanegas de frutos que se repartieron entre los vecinos. Quizás uno de los récords de longevidad lo ostenta el Tejo de Añisclo, en Huesca, con una edad aproximada de 1.800 años.

Otros árboles singulares lo son por sus excepcionales dimensiones. En España, los árboles más altos son unos eucaliptos que fueron plantados en 1882 en Vivero, Lugo. Uno de ellos alcanza los 82 m. Los más corpulentos son dos castaños, uno en Ojeda-Potes, en Cantabria, con 13,75 m de circunferencia, y otro en el Montseny, en Barcelona, con 12,90. En la provincia de Huesca el árbol más alto es el Abeto de Gamueta, en el valle de Ansó, con 38,5 m. En 1994 estaba prevista su tala, pero gracias a la intervención de un grupo ecologista local, se impidió su apeo. También otros árboles, hoy catalogados, fueron salvados en su día gracias a la intervención de colectivos o particulares, en muchas ocasiones agentes forestales. Podemos citar, de Albacete, el Enebro del Vallejo, el Pino de Calixto y el Pino Candelabro;de Cuenca, el Pino de Adolfo; de Toledo, la Encina del Águila.

Son muchas las encinas que alcanzan enormes dimensiones. Mencionaremos laEncina Bonita o de las Mil Ovejas, en Ciudad Real. Es muy visitada y se asegura que bajo su copa se pueden reunir hasta 1.500 ovejas. Doña Germana, en Toledo, debe su nombre a doña Germana de Foix, segunda esposa de Fernando el Católico, quien le dio su nombre a esta encina, bajo la que acostumbraba a echar la siesta, por su gran tamaño y su hermosura.

Un caso curioso es el del Pino de la Burrueca, en Cuenca, que, debido a su enorme copa, dicen que figura en los planos de las líneas de avia­ción, como referencia para los vuelos.

Tenemos bellos ejemplos de convivencia entre especies, a la par que interesantes curiosidades botánicas, entre los árboles singulares de España. En el valle de Ansó, el Abeto y Haya de la Contienda crecen tan juntos que hasta una altura de 80 cm no se distingue un tronco de otro. Ambos están en excelente estado, pero el haya parece más vigorosa y puede que termine matando al abeto. El Tejo y Majuelo de Aránzazu, en el Alto Deva, tienen sus troncos unidos y retorcidos, formando uno solo. Entre Zegama y Altasu se encuentran el Castaño y Abedul de Zegama. El abedul está enraizado sobre una de las ramas maestras del castaño. Su estado es algo problemático, debido a la enfermedad del castaño.

También algunos árboles con formas extrañas o curiosas se han catalogado como singulares. Citaremos, de Cuenca, el Cinco Pinos, el Pino Candelabro y el pinoCuatro Hermanos. La Carrasca Ruli, también de Cuenca, tiene un magnífico tronco, dividido en cinco brazos robustos.

Algunos árboles singulares lo son por estar ligados a la historia o a leyendas populares. Quizás uno de los más simbólicos es el Árbol de la Casa de Juntas de Guernica (Quercus robur), bajo cuyas ramas se celebraban reuniones y asambleas de representantes. Murió el siglo pasado, pero ha dejado descendientes «famosos», también catalogados para el País Vasco: el Roble de Avellaneda y el Roble de San Pedro.

En el valle de Gistaín, en Huesca, el Chinebro de San Mamés es venerado de antiguo: cuenta una leyenda del siglo XII que se aparecía en él la imagen de San Mamés, tallada en madera de boj. Se edificó allí una ermita dedicada a este santo.

El Laurel de la Plaza de la Piedad, en Pasajes de San Juan, es popular entre los vecinos. Antiguamente los arrantzales oían una misa debajo de él, antes de salir a la mar.

Entre los árboles de nuestras ciudades destacaremos, por su magnífico porte, elAhuehuete (Taxodium mucronatum) de El Retiro y el Olmo del Cáucaso del Real Jardín Botánico, ambos en Madrid, y los Ficus de la Avenida del Doctor Nájera, en Cádiz.

Por último, no podemos dejar de mencionar algunos lugares destacables por sus arboledas urbanas. Las ciudades de Burgos y Aranjuez cuentan con importantes conjuntos de árboles notables por su gran tamaño. Vitoria destaca por el buen estado de conservación de sus árboles.

Los jardines del Palacio de La Granja en Segovia también cuentan con una importante colección de árboles, así como la Casita del Príncipe de El Escorial.

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Esta entrada fue escrita por jefelemur y publicada el 11 de junio de 2012 a las 13:05. Se guardó como Blog, Vida y etiquetada , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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